El curioso caso de Brad Pitt

9 02 2009

 No es que Brad Pitt haya hecho películas malas, pero sí que es cierto que como en ésta no aparece en ninguna. Brad Pitt se consagra con este film como el actor número uno en el panorama mundial cinematográfico. Últimamente nos tiene entretenidos con sus apariciones en público con su mujer, Angelina Jolie, sus actos humanitarios y sus innumerables hijos. Pero la actuación en esta película es indescriptible.

Brad Pitt, en la ficción Benjamin Button, nace con una extraña enfermedad en la cual nace siendo viejo y muere siendo un bebé, la vida al revés. Se enamora de una niña siendo un anciano y se muere con una anciana. En este film se narra la vida más humana, más romántica, más débil y más vital que una persona puede tener.

Cuando nadie daba un duro por Benjamin, poco a poco, se va fortaleciendo, adquiere nuevos conocimientos, sufre el amor, el desamor, la pasión, La Segunda Guerra Mundial… Todo con un toque de humor que hace que el espectador no quede indiferente.

Una película parecida en su comienzo al superfilm Titanic pero que su trasfondo adquiere mayor profundidad a lo largo de la historia. La caracterización es impecable. Vemos a un Brad Pitt ochentero, cincuentón, treintañero, veintañero… Irresistible para aquellos fans del actor, del director, David Fincher y de su compañera de reparto, Cate Blanchett.

Esperamos que sea todo un éxito en la Gala de los Oscar de Hollywood.

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El truco del manco y Cuajo

20 01 2009
Dos amigos comparten un sueño: montar un estudio musical. Ellos son Cuajo, un payo agitanado que, debido a una parálisis cerebral, anda con dificultad; y Adolfo, un mulato que lleva mal el alcoholismo de su anciano padre.  Se estrenó el 16 de enero y todo apunta que es un largometraje de autor recomendable.
La pareja se ha lanzado a la reforma de un local, y trampeando consiguen el equipo que necesitan; pero aún les falta dinero para pagar a los obreros, y por ello se lanzan a vender videoconsolas, con gran éxito, y abrigos de visón, que éxito nulo. El intermediario se mosquea cuando no recibe el dinero acordado, y Cuajo y Adolfo empiezan a verse con el agua al cuello.

Neorrealismo a la española. Tono documental y ambientes marginales, interesantes tipos humanos que se esfuerzan por salir adelante, son las notas dominantes del debut en el largo de Santiago Zannou, que antes hizo los cortos Mercancías y Cara sucia, este último ganador del Goya. El cineasta, hijo de africano y aragonesa, muestra inquietudes sociales a la hora de bosquejar los muchos obstáculos que han de superar los protagonistas para salir adelante. Conmueve ver a Cuajo bajando con esfuerzo denodado una escalera, o teniendo dificultades para ligar con una joven, o a Adolfo llevar a urgencias al desastre de su padre, y estar él mismo enganchado a la droga. Los actores son no profesionales -Langui, que encarna a Cuajo, tiene una tara física de nacimiento, y lidera una banda de hip-hop-, y resultan convincentes en su aspecto de personas bregadas por la vida, ese “no me digas que no se puede” de Cuajo tiene el atractivo de lo real, del tipo que sabe lo que es luchar en esta vida. Hay lirismo en algunos pasajes de este canto a la amistad, y un tono agridulce en las escenas en que lo que uno se propone se derrumba como un endeble castillo de naipes. Quizá Zannou se demora en exceso en algunos pasajes, y el tono cutrerrealista puede ahuyentar al espectador. Pero es obligado reconocerle su pulso narrativo.





“La semilla del mal” ¿Quién dijo miedo?

16 01 2009

A veces, el alma de una persona es tan negra y tan malvada, que se le niega la entrada en el paraíso. Está condenada a errar eternamente entre los dos mundos, mientras busca con desesperación apropiarse de un cuerpo nuevo.Y a veces lo consigue.


El director y guionista David Goyer (Blade: Trinity, Lo que no se ve/The Invisible, Batman Begins) nos ofrece una aterradora visión de los no muertos en La Semilla del Mal, un thriller sobrenatural que relata la historia de una joven sumida en un mundo de pesadilla cuando un espíritu demoníaco empieza a perseguirla y a amenazar a sus seres queridos. Casey Bell (Odette Yustman) siempre ha odiado a su madre por abandonarla cuando era niña. Empiezan a pasar cosas inexplicables y Casey entiende por qué se fue. Con constantes sueños despiadados y un fantasma torturado que la persigue durante el día, no le queda más remedio que recurrir a Sendak (Gary Oldman), el único asesor espiritual que puede detener la pesadilla. Con la ayuda de Sendak, acaba por descubrir una maldición familiar que remonta a la Alemania nazi. Se trata de una criatura capaz de apoderarse del cuerpo de una persona o de un animal y que cobra fuerza con cada posesión. Ante la poderosa maldición, sólo le queda cerrar la puerta que da al más allá, abierta tiempo atrás por un no nato.





Will Smith en Siete almas

16 01 2009

Tras sufrir una crisis emocional, un hombre decide enmendar sus errores pasados ayudando a siete extraños. Las cosas se hacen mucho más compleja cuando se enamora de una de ellas. Aquí Will Smith explora un poco el drama emocional, y si bien logra un dsempeño muy aceptable, la historia lo rebasa en diversas ocasiones.

A pesar de que “Siete almas” no ha obtenido el beneplácito de la crítica en Estados Unidos, es una película digna de ver. Efectivamente, Will Smith, no es un héroe como en “Hancock”, pero queda demostrado que es un buen actor y que puede con todo. El intérprete paseó su palmito por España para promocionar el film y se metió al público en el bolsillo. Sabe cómo hacerlo, por eso ha llegado a donde ha llegado. Gabriele Muccino dirige esta cinta y vuelve a repetir con Smith, con quien ya coincidió en “En busca de la felicidad”. Ben Thomas es un agente del fisco que esconde un secreto y, para redimirse, se dedica a salvar la vida de las personas de una forma muy humana, dejando al lado los superpoderes. En su tarea en encuentra el amor en Emily Posa (Rosario Dawson), una relación diferente que ablandará el corazón de cualquiera. Al principio, la película resulta algo confusa, pues el realizador no quiere desvelar qué es lo que pasa realmente, lo que enganchará el espectador. Seguramente será un exitazo en España, como todas las de Will Smith, y no sólo por él, sino porque la historia lo merece.





Mi nombre es Harvey Milk

16 01 2009

Homenaje de fondo a todos los mártires que son y han sido en la pelea por los derechos civiles de cualquier tiempo y condición, la película es un estimable tributo a la sombra gigantesca de un luchador admirable y semidesconocido.

En los años 70, Harvey Milk y su compañero sentimental Scott tienen una tienda en San Francisco que se convierte en un reclamo para los gays. La apuesta de Milk por la igualdad de derechos no pasa desapercibida en el barrio y, poco a poco, se adentra en una carrera política con apoyos de todo tipo. Su intención de llegar al gobierno municipal le aleja de Scott, acercándole a otros hombres. Cuando Harvey Milk es elegido concejal, romperá muchas barreras, pero también ganará peligrosos enemigos.

Este film recorre los últimos ocho años de vida del primer gay reconocido en ocupar un cargo público. Eran tiempos difíciles, la década americana de los 70, pero Milk logró hacerse un hueco en la política del cambio, empezando por ganarse el apoyo de sus vecinos en el barrio obrero de Castro. Tras su asesinato en 1978, sólo un año después de ser elegido concejal de San Francisco, se convirtió en un icono social por su perfil de luchador. La idea de lapelícula surge del oscarizado documental “The Times of Harvey Milk”, aunque se ha preferido dar prioridad a las tramas políticas sobre las personales.

Gus Vant Sant se toma un receso, abandona por un instante los laberintos identitarios de la taciturna generación grunge, fotografiada en largos pasillos desiertos desde la espalda y en el meollo de tiempos muertos que parecen ser eternos, para volver al cine de encargo, que no visita desde hace casi una década, y bañarse en un mar de nominaciones al Oscar. Ahora bien, las distancias son relativas, y el Van Sant de “Mi nombre es HArvey Milk” se entiende muy bien con el de “Las days”. Al fin y al cabo su empeño es el dibujo de un icono incomprendido, un hombre visionario y muy por delante del tiempo que le ha tocado vivir. Un rebelde con o sin causa, un emblema generacional y un fenómeno mediático en distinta escala. Más allá del tono del relato propiamente dicho, evidentemente diverso, el Harvey Milk de su última película proyecta los mismos fantasmas y parecidas sombras de las que proyectaba Kurt Cobain (“The Last Days”).

El desenlace trágico y abrupto de ambas vidas no es sino el pegamento que une los cabos, en otros aspectos muy divergentes, de ambas propuestas.

La película se considera un cine mucho más auténtico y visceral, más personal si se quiere, que el de la etapa Will Hunting, y sin embargo hay un muro que Van Sant se muestra incapaz de franquear: el de los corsés narrativos del biopic clásico. Insertando imágenes de archivo, renunciando de salida a la estructura lineal de la biografía hagiográfica, desde el movimiento incesante y la mecánica impecable de un montaje dinámico y proverbialmente fragmentario, Van Sant ejecuta el desafío con toneladas de oficio y no menos cantidad de solvencia. Y a pesar de todo, a pesar de la precisión en los trazos que sostienen el retrato del héroe, a pesar de la soberbia factura global del mecanismo, “Mi nombre es Harvey Milk” se deja ir emulando defectos universales del desagradecido género de la biografía fílmica.

Por un lado los brochazos que definen el elenco casi al completo de personajes secundarios, superficialmente citados y caracterizados, por otro los vicios beatíficos y unilineales del biopic esquemático, y por otro la dictadura de las imitaciones y el desfile de parecidos razonables.

La cinta de Van Sant le canta las cuarenta a los alérgicos crónicos a la integración de la cultura gay en los estratos superiores de la sociedad y la política. Pero también a los que niegan por cerril resistencia al progreso el oxígeno a los que piensan y caminan de otra manera. Ahora y siempre. El rapapolvo a esos dinosaurios sociales, sin embargo, no tiene nada de extraordinario, y la profundidad del discurso es corta y escasa. Van Sant, como Sean Penn, sale más que airoso del empeño.





Brad Pitt nace siendo viejo

13 01 2009

Brad Pitt protagoniza el film “El curioso caso de Benjamin Button” que llegará a los cines españoles en febrero de 2009.

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“Nací en circunstancias inusuales”. Así comienza “El curioso caso de Benjamin Button”, una adaptación de la historia de los años 20 del siglo pasado escrita por F. Scott Fitzgerald y que trata de un hombre que nace con ochenta años y va rejuveneciendo con el tiempo: un hombre que, como cualquiera de nosotros, no puede parar el tiempo. Desde la Nueva Orleans de finales de la I Guerra Mundial hasta el siglo XXI, en un viaje tan inusual como la vida de cualquier hombre, esta película cuenta la gran historia de un hombre no tan ordinario y la gente que va conociendo por el camino, los amores que encuentra y que pierde, las alegrías de la vida y la tristeza de la muerte, y que perduran más allá del tiempo.

Dirigida por David Fincher y con un reparto genial, Brad Pitt, Cate Blanchett y Julia Ormond entre otros. Garantiza ser un éxito.

Tras el afianzamiento en el prestigio que el cineasta David Fincher obtuvo con el estreno del thriller Zodiac, el estadounidense parece volver a apostar por un film de gran calado.

Esta producción de Paramount y Warner supone la tercera colaboración entre Brad Pitt y David Fincher tras las exitosas Se7en y El club de la lucha. El actor, protagonista de la cinta, contará con la ayuda de la tecnología para reflejar la insólita transformación. Fincher ha contado con un novedoso sistema llamado ‘Contour’, con el cual se consiguen unos efectos 3D fotorrealistas al cambiar el método de captura de imágenes por puntos por uno que recoge el movimiento de la piel al completo.

Otro de los activos de la película es la adaptación a guión cinematográfico realizada por Eric Roth, uno de los más aclamados guionistas en Norteamérica, autor de los libretos de El dilema o Munich.

La fecha prevista de estreno en Estados Unidos es el 19 de diciembre –para optar a los premios de la Academia-, mientras que en España tendremos que esperar hasta febrero. El trailer de El curioso caso de Benjamin Button acaba de estrenarse, antes de los pases de la cuarta entrega de las aventuras de Indiana Jones.





Jim Carrey presenta “Di que sí”

16 12 2008

Jim Carrey está en España por primera vez con motivo de la presentación de la película ‘Di que sí’,  que se estrenará el 19 de diciembre en España; Una comedia dirigida por Peyton Reed, en la que da vida a un personaje mucho más normal que los que ha encarnado en otros de sus films. El actor afirmó durante una rueda de prensa en Madrid que a la hora de elegir un proyecto no piensa en los premios sino en agradar al público.

“Los premios no me motivan, es el público quien te mantiene en esta profesión”, opinó Carrey, que ante la posibilidad de recibir algún día un Oscar señaló que eso sólo ocurre “cuando todos los astros se alían”. “No pienso que merezca ganarlo, sólo pienso en que mi vida fluya como un banquete”, afirmó el actor.

Carrey se encarna en la piel de Carl Allen, un empleado de banca, divorciado y resignado, que no le da oportunidades a la vida para ser feliz. Tras asistir a una reunión de un colectivo que dice ‘sí’ a la vida, liderado por un carismático gurú, decide empezar a ser positivo y a no volver a utilizar la palabra ‘no’. A partir de entonces su vida dará un giro: conocerá a una chica, Zoey Deschanel, conseguirá un ascenso en el trabajo y mejorará su relación con su mejor amigo y con la prometida de éste.

“Esta película tiene un poco de todo, desde la comedia muy física a partes en las que se ve a una persona normal”, dijo Carrey, que en esta ocasión está “más real y menos desorbitado” que de costumbre. “La película tiene una parte muy loca y otra muy humana”, agregó, sobre una cinta que “animará a las personas a ser más positivas”.

“Si todo el mundo dijera sólo a dos cosas sí, iba a cambiar el mundo”, bromeó Carrey, que en ‘Di que sí’, basada en la autobiografía del escritor de comedias inglés Danny Wallace, ha experimentado en sus carnes hacer puenting (“no es algo que haría todos los días”, apuntó), conducir una moto Ducati (Carrey es un entusiasta de las motos), tocar la guitarra o hablar casi perfectamente coreano (“sería genial hablar muchos idiomas, pero no se me dan bien”, reconoció).

Pese a estar basada en la vida de Wallace, el film rinde un pequeño tributo a la ciudad de Los Ángeles y se desarrolla en la parte menos conocida de la ciudad (en el libro ocurre en Londres). Entre los exteriores están el Elysian Park, el histórico Griffith Park Observatory, el Hollywood Bowl y el club Spaceland.

El director explicó que al trabajar con Carrey, quien anunció que está preparando un libro y además se interesa por la pintura, era consciente de “todas las locuras” que éste era capaz de hacer. Acostumbrado a la televisión, donde los rodajes son más rápidos y se improvisa más, Reed dijo que algo parecido ocurre al trabajar con Carrey. “Se le ocurren muchas ideas y hay que ser muy flexible, a veces es difícil seguirle el ritmo”, afirmó, y bromeó al señalar que en el rodaje el actor permanecía “encerrado en una jaula” hasta que le tocaba hacer su papel.

Zoey Deschanel es quien da la réplica y comparte multitud de planos con Carrey en ‘Di que sí’. “Ha sido algo maravilloso y tan positivo”, afirmó la actriz, que ha trabajo en películas como ‘El incidente’ o ‘Puente hacia Terabithia’. La actriz, que además demuestra en el film sus dotes como cantante, también reconoció que fue “bonito” decir “sí” a cosas que antes hubiera dicho “no”, como a montar en moto.